Vida en la colmena y comunicación - El lenguaje de las abejas

Abeja haciendo una "danza" frente a sus compañeras de colmena para hacerles saber dónde está una buena fuente de polen/néctar

Para que la colonia funcione perfectamente y la producción de miel sea óptima es necesario:

  • Una reina joven, fuerte, buena ponedora, bien alimentada y cuidada por las obreras.
  • Una colmena bien situada, en una buena zona de plantas melíferas, mejor si no están tratadas químicamente.
  • Una colmena limpia, bien aireada y sin problemas de parásitos ni de humedad.
  • Panales bien construidos, que no superen los tres años y que se mantengan en perfecto estado.
  • El apicultor debe realizar los pertinentes controles y nunca debilitar a la colonia extrayendo más miel, polen, jalea real y própolis de los oportunos.

En invierno, incluso en zonas cálidas, la colonia sobrevive con un número muy pequeño de abejas. En determinadas épocas, puede haber más larvas que abejas adultas, ya que la colmena se prepara para las grandes recolecciones de primavera y verano.

En los meses más fríos, se forma dentro de la colmena lo que se llama el racimo de abejas. Se trata de formar una bola para mantener una temperatura constante alrededor de la reina y de la nidada. Este racimo es harto importante para que la colmena pueda vivir. Se procura calor a la reina y a las abejas más jóvenes, mientras que las más viejas, que de todas formas morirán antes de llegar la primavera, se ubican en los extremos para proteger a las demás. Obviamente, por su edad y por el frío, perecerán. Pero de esta forma, la colonia sobrevivirá. Morirá una parte, pero no toda.

Las abejas saben sacrificarse individual o colectivamente para que la colonia pueda renovarse y superar otro ciclo.

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Generalmente, la reina pone los huevos en círculos concéntricos partiendo de los panales centrales y, dentro de cada uno, desde el centro. Una colonia sana podría ocupar unos ocho panales al empezar la primavera y hasta once o algo más en el periodo de gran recolección. La nidada, siempre en el centro. El polen, abajo. La miel, en la parte superior y en los límites del panal.

Índice de contenido

    Las abejas hablan

    En una colonia normal, las propias abejas consumen algo menos de 200 kilos de miel por año, 25 de polen y más de 50 litros de agua.

    Se ha calculado que, para obtener sólo un kilo de miel, la cantidad de flores que las abejas han de pecorear puede sobrepasar los cinco millones. Ello comporta una cantidad de vuelos que estaría entre los 40.000 y los 50.000.

    ¿Cómo ahorran trabajo las abejas?

    ¿Cómo obtienen la información que les permite ir directamente a las fuentes de néctar sin desperdiciar vuelos ni energía?

    Hoy sabemos que las abejas se comunican. ¿Y cómo lo hacen?

    Pues a través de unas precisas danzas que les permiten dar y recibir información. Von Frisch, que llegó a ser premio Nobel, fue el primero en estudiar los curiosos movimientos de estos insectos y, en cierta forma, se encargó de desvelarlos.

    Existen diversos tipos de danza

    Hay dos principales. La circular, que realizan las abejas ejecutando círculos concéntricos, sirve para pasar información sobre las fuentes de néctar y polen más cercanas a la colmena.

    1. Danza circular
    2. Danza de la guadaña (o media luna)
    3. Danza del abdomen
    4. Danza en zigzag (Rückstanz di Hein) 
    5. Formas intermedias entre la danza circular y la danza del abdomen

    La danza del abdomen, que consiste en realizar semicirculos a partir de una recta, permite que unas abejas informen a otras sobre puntos de alimentos que se encuentran lejos de la colonia.

    Aproximadamente, menos de cien metros es cercano. A partir de ahí, las fuentes se encuentran lejos. Pero hay otros tipos de danza e, incluso, se puede hablar de dialectos. No son iguales las danzas que ejecutan las abejas de ciertas zonas a las de otros países o continentes. Este lenguaje puede cambiar según las razas o las especies de insectos.

    Otras danzas son:

    La danza de la limpieza. La realiza una abeja cuando quiere que otra obrera limpiadora se encargue de realizarle esa tarea.

    La danza de la felicidad. Cuando nace una reina y la colmena va viento en popa, algunas obreras ejecutan ciertas vibraciones que expresan un sentimiento de bienestar.

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    La danza del masaje. En determinados momentos, algunas abejas se colocan de tal forma, que las demás tienen que pasar por encima o por debajo suyo. De esta forma, la abeja consigue que las demás le realicen un reconfortante y energético masaje.

    Se ha comprobado que las reinas cantan. Las reinas jóvenes lo hacen apenas salen del opérculo. Parece que la reina emite determinados sonidos en busca de una hermana antes de salir para el vuelo nupcial.

    Estos cánticos se realizan moviendo fuertemente las alas, frotándolas y acompañando esos sonidos con ciertos movimientos complementarios. El código interno de funcionamiento de la colonia lleva a obreras y zánganos a restar en silencio mientras las reinas emiten estos cánticos.

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