Propiedades medicinales de la miel de abeja

Nadie, o casi nadie, pone en duda que la miel es mejor que el azúcar para endulzar. Entre otras razones, porque el azúcar blanquilla que consumimos es un producto muy refinado, y este proceso siempre trae consigo una adulteración del mismo, que acaba perdiendo las virtudes que tiene en estado natural.

A idéntica proporción, parece que el azúcar tiene más energía, pero sus cualidades son vacías y tiene diversos inconvenientes.

El azúcar que compramos en las tiendas, en efecto, tiene un escaso valor nutritivo, además de algunas contraindicaciones notables: puede acarrear problemas de corazón, originar úlceras, ocasionar diabetes cuando se consume en grandes proporciones y a lo largo de largos periodos, corroer los dientes, aumentar nuestro peso, elevar la presión sanguínea y robar vitaminas y sales minerales al organismo.

El doctor Scolnik ha llegado a afirmar que el azúcar industrial, aunque químicamente sea sacarosa pura, es un producto artificial, muerto, carente de sales minerales y de vitaminas, tan necesarias ambas para el crecimiento y el desarrollo del hombre y del niño. Esa sacarosa, cuando se ingiere en forma de azúcar, confites o caramelos, busca inmediatamente unirse con las sales minerales que le faltan y que encuentra en la sangre, particularmente el calcio. Hay muchas más diatribas contra el azúcar, textos de conocidos doctores, algunos de los cuales parecen exageraciones.

En cualquier caso, la miel es más natural. Además, en el proceso de elaboración, las abejas ya digieren en cierta forma su propia miel, por lo que resulta mucho más fácil de asimilar para el organismo humano. Realmente, la miel es uno de los alimentos de más fácil asimilación que la naturaleza proporciona al hombre. Cuando consumimos miel, sus activos pasan directamente a nuestra sangre.

En general, su consumo es muy positivo para todo el mundo, aunque siempre hay excepciones. A determinadas personas, la miel les ocasiona ardores y dolores de estómago, fermentaciones, diarreas, etc. No es lo normal. Tampoco es recomendable, desde luego, para los diabéticos. Puede darse el caso de alguna miel tóxica, pero no dejarían de ser casos raros.

Aquí tenemos que especificar que las abejas tienen un fino instinto que las aleja de plantas tóxicas, aunque también es cierto que pueden sentirse atraídas por alguna flor venenosa, no para ellas sino para los consumidores. Hay dos casos de plantas de este tipo. Son la digitalis purpurea y la datura stramonium. A ambas se las conoce, popular y respectivamente, por la digital y el estramonio. Por fortuna para todos, en los lugares donde suelen nacer estas plantas de forma espontánea, se ha creado una cierta prevención por los apicultores que pudieran tener allí sus colmenas. Si usted quiere instalar una colonia debe asegurarse de que estas plantas no crecen en ese área.

La miel, en cualquier caso, es un alimento excelente y un buen energético. Sus azúcares dan energía inmediata a nuestro organismo. Durante mucho tiempo este producto se utilizó para recobrar energía tras los lances amorosos. En algunos lugares se consideraba, también, que la miel tenía cualidades que aumentaban la fertilidad de varones y mujeres.

Índice de contenido

    Además de resultar saludable, por ese y otros motivos, tiene otras propiedades medicinales:

    • Su doble efecto antiséptico y calmante actúa contra las inflamaciones de los tejidos.

    • Estimula la actividad del organismo y el crecimiento.

    • Algunos autores hablan de sus virtudes bactericidas, antibióticas y anticancerosas. El consumo muy habitual de miel por parte de sus productores, los apicultores, indica una menor cantidad de casos de cáncer en este colectivo. Podría ser debido a las sustancias antimicóticas que posee la miel, que impiden la multiplicación de las células y, por tanto, el corrimiento del tumor.

    • Se recomienda para tratar diversas afecciones de la piel y quemaduras.

    • También se utiliza en estética, aplicándola sobre la piel, aunque no haya enfermedad alguna, desde la antigüedad. Posee una gran tolerabilidad y contiene no pocos elementos que proporcionan tersura y elasticidad a la dermis. Se emplea en cosméticos de diversos tipos y se pueden elaborar champús domésticos, así como mascarillas, depurativos faciales, etc.

    • El consumo de miel tiene un efecto depurativo para todo el organismo.

    • Se utiliza para prevenir y curar afecciones del sistema renal. Parece ser que en la Edad Media ya se conocían las propiedades de la miel en este aspecto. El consumidor habitual de miel tendrá sed. Ello le incita a tomar más líquidos, lo cual, al mismo tiempo, aumenta la orina. De esta forma, los riñones se limpian, se depuran. Más aún si tenemos en cuenta la acción antiséptica de la miel. Ciertos autores también hablan del poder curativo de la miel en los casos de cistitis. Conviene señalar que las personas que tienen los riñones débiles no experimentarán ningún problema por consumir miel, aunque sea habitualmente. Este alimento es inofensivo para el aparato renal al no contener apenas ni materias nitrogenadas ni cloruro sódico. Además, algunos estudios indican que un buen número de enfermos de litiasis renal mejoran con el consumo de este producto, mientras que, cuando abandonan la ingesta, aparecen nuevamente los peores síntomas de la dolencia. Cuando vuelven a tomarla, los síntomas palidecen otra vez. Es, además, un tratamiento del todo inocuo, sabroso, dulce y muy nutritivo.

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    • Si surgen problemas digestivos, se recomienda consumir miel disuelta en agua caliente, primero en ayunas, y luego, dos o tres veces más a lo largo del día.

    • Por ser un alimento carente de grasas y contener poca cantidad de sustancias nitrogenadas, la miel es un alimento muy recomendable en la dieta de personas que sufren de ácido úrico y gota.

    • También resulta efectiva para combatir la úlcera de estómago. La miel contribuye poderosamente a la curación de estas úlceras (la de estómago). Para ello, el paciente tomará en ayunas una cucharada de miel, la ensalivará bien y esperará una hora antes de tomar el desayuno. Un especialista moscovita, el doctor Levenson, sometió a diversos enfermos de úlcera de estómago o de duodeno, de edades comprendidas entre los 30 y los 50 años, a una intensa ingesta de miel: 500 gramos, en dos horas, cada día. La casi totalidad de las úlceras habían mejorado al cabo de cuatro o cinco días. Al cabo de diez días de este tratamiento, dos tercios de aquellos enfermos no sentían dolor alguno y, en los restantes, las molestias eran bastante atenuadas. Un examen radiológico mostró que, en un tercio de los pacientes, las úlceras se habían curado; y, en los restantes, la superficie ulcerada se había reducido y la zona de inflamación había sido considerablemente reabsorbida. Se supone que estos beneficiosos efectos son debidos a la presencia en la miel de vitaminas del grupo B, puesto que algunos autores consideran que las lesiones ulcerosas tienen por causa la avitaminosis

    • En lo que respecta a los intestinos, también actúa de forma notable. Protege la flora intestinal por su acción antiséptica. En el caso de lactantes con irritaciones gastrointestinales muy graves, el consumo de miel ha obrado prodigios, al decir de algunos autores. Una dieta que contenga miel disuelta en agua ayuda a resolver problemas de enteritis tuberculosa o diarreas infecciosas. Otros problemas que ayuda a mitigar son la enterocolitis y otras patologías del sistema gastrointestinal. Incluso está indicada en los problemas de estreñimiento. A diferencia de los laxantes irritantes, lo que hace la miel es regularizar las funciones intestinales sin, por ello, alterar los procesos normales ni crear dependencias.

    • En la actualidad, el llamado primer mundo está aquejado de numerosas enfermedades. Las del corazón, entre otras, se llevan la palma. Según algunos autores, el consumo regularizado de miel tiene una acción muy favorable cuando los pacientes tienen sus corazones fatigados o muy débiles. Parece contrastado que los azúcares de la miel resultan ideales para hacer funcionar la contracción del músculo cardíaco. Por otra parte, esos mismos azúcares aumentan el caudal de los vasos coronarios, lo que permite una mayor irrigación de los tejidos. Las medicinas no naturistas consiguen lo mismo a base de recetar drogas y fármacos que pueden resultar dañinos a la larga. Otros autores van más lejos y aseguran que la ingesta de miel regula la presión arterial y disminuye las arritmias cardíacas. Hay que tener en cuenta que la miel es un excelente tónico para los músculos. ¿Y cuál es el músculo más importante de nuestro organismo? además de otras patologías, consuma miel. Ya lo sabe.

    • Con limón, se usa específicamente para purificar el hígado. También se utiliza sin limón. Hemos escuchado que algunas personas dicen que consumir miel es nocivo para el hígado. Parece que hay muchas pruebas de que se trata de una aseveración completamente falsa. Tal vez, lo que ha podido ocurrir, determinado tipo de inadaptación por las sustancias azucaradas. Si es así, lo mejor es consumir la miel disuelta en agua. ¿Y por qué motivo la miel es buena para el hígado? Porque con la miel aumenta la cantidad del glucógeno en el sistema hepático, lo que es muy recomendable, trátese o no de un enfermo. Además de ser útil en terapias para enfermos hepáticos, digamos también que la miel puede prestar servicios favorables en las terapias contra las toxinas microbianas, en las que el hígado tiene un papel relevante.

    Combate eficazmente la gripe y suaviza las vías respiratorias de tal forma que se recomienda para luchar contra la tos, la bronquitis, etc. Se puede tomar con limón y agua caliente. La vitamina C del limón es desinfectante y calmante de dolores y de malestar. La acción balsámica de la miel calma la tos. Su efecto béquico favorece la expulsión de las secreciones de los conductos bronquiales, ya sea una bronquitis crónica o aguda.

    • Cuando hay infecciones en la boca o en la laringe, también es beneficioso hacer gargarismos con miel y agua.

    La miel ayuda a cicatrizar las heridas. Son sus vitaminas las que le dan esta virtud. Es paradójico el hecho de que, siendo la miel un alimento tan sobradamente azucarado, resulte muy favorable para cicatrizar las llagas y heridas que padecen los diabéticos. Hay que constatar que en la II Guerra Mundial, los hospitales soviéticos utilizaron miel en los vendajes de sus soldados

    • Puede ser ligeramente sedante, por lo que suele utilizarse contra el insomnio o para conciliar el sueño.

    También la emplean aquellas personas que se despiertan muy temprano y no pueden volver a dormirse. Se puede tomar directamente dos cucharadas o endulzar con ella tisanas relajantes de valeriana, amapola, tila… La miel también actúa contra los calambres musculares. Si su insomnio no es ni crónico ni agudo, la miel le ayudará con gran facilidad. Si usted tiene problemas más graves, debe acudir a un especialista que pueda solucionar su dolencia.

    • Tenemos noticia de que, en algunos casos, la miel se usa para luchar contra el alcoholismo. Al menos hace un par de décadas se aplicaba una terapia con miel en un hospital de Boston (EEUU). La miel calmaba el mono de los pacientes adictos al alcohol y, por otro lado, contribuía a acelerar el retorno a la sobriedad. Se les suministraba una determinada cantidad de miel cada media hora.

    • La miel se emplea para combatir la hipoglucemia. Está comprobado que aumenta la tasa de hemoglobina sanguínea. Por ello, está recomendada en los casos de anemia. Hay que especificar que las mieles oscuras son, en estos casos, más favorables, ya que contienen más minerales, especialmente hierro, que las mieles de cromatismos claros.

    • Se recomienda a los deportistas y a todos aquellos que realizan esfuerzos físicos notables.

    • Sirve para luchar contra la artritis. Cuentan por ahí la historia de una profesora que, torturada por la citada dolencia, se fue a vivir a un pueblo de montaña y se instaló en la única casa para huéspedes que había. En la mentada casa se consumía mucha miel. Al cabo de un año de vida rural y miel, la artritis de la profesora había desaparecido. El buen aporte de potasio de la miel al organismo parece que fue el secreto de la curación de la mujer.

    • La miel tiene tantas virtudes que no son pocos los que la ingieren para conseguir una mayor longevidad y calidad de vida en su vejez. Todos los ancianos deberían consumirla habitualmente para tener, durante más tiempo, un mejor desarrollo de las funciones y de los procesos vitales. Está especialmente indicada en los casos de arteriosclerosis y temblores seniles.

    Ayuda a luchar contra la impotencia. Un conocido programa de televisión ha popularizado una receta para hombres con disfunciones eréctiles. Se trata de una receta simple: se hierven unos cuantos ajos pelados, durante 15 minutos, en medio litro de agua. Después, se apartan del fuego y se mezclan con medio litro de miel de romero y se remueve todo hasta que se funda. Se guarda en el frigorífico. El varón deberá tomar tres cucharadas de este jarabe en ayunas, con los dientes de ajo cocidos. El ajo es un buen regulador sanguíneo y la miel, un excelente energético.

    • En el caso de la tuberculosis, la miel no actúa de una forma determinante, pero puede ayudar a mitigarla. Cuando el organismo no pasa por sus mejores momentos a causa de esta enfermedad, su gran aporte de vitaminas ayudará a los enfermos a restablecerse más rápidamente y a tener una mejor convalecencia.

    • También se la puede utilizar contra la inflamación de los ojos y la conjuntivitis. Se mojan unas compresas con agua mineral y se colocan sobre los ojos. Después, se humedecen los párpados con el algodón empapado con una mezcla de los siguientes ingredientes: 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharada de miel y tres gotas de zumo de limón. Es ésta una vieja receta utilizada por nuestros mayores.

    • A los más pequeños de la casa, cuando les llega el momento de la dentición, la miel les ayuda a calmar el dolor. La siguiente receta, también popular en algunos lugares, ayuda a la dentición y a calmar las molestias.

    • 1 cucharada de hojas de rosal
    • 3 briznas de azafrán
    • 1 taza de agua caliente
    • 2 cucharadas de miel

    Picamos las hojas de rosal y las tres briznas de azafrán. Las echamos en agua hirviendo y la colamos cunado se haya enfriado. Se le suman las dos cucharadas de miel. Con los dedos convenientemente limpios y desinfectados, aplicamos la mezcla con suaves masajes en las encías del bebe.

    • Y no hay que olvidar, por raro que parezca, que algunos veterinarios naturistas también se ayudan de la miel para tratar a los animales que tiene a su cuidado. Por ejemplo, en las ulceraciones del ganado, como remedio externo. Esta practica, aunque pueda parecer anómala a los profanos, fue utilizada ya por alejas culturas, sobre todo cuando se trata de curar a animales muy queridos, muy valiosos o con connotaciones sagradas.

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